Según los coetáneos del autor, Eurípides prefería representar “las cosas como son y no como debieran”, y quizá sea eso lo que nos sigue atrayendo de esta obra: su cruda realidad, su representación de las pasiones y su osado compromiso con la sangre.
Según los coetáneos del autor, Eurípides prefería representar “las cosas como son y no como debieran”, y quizá sea eso lo que nos sigue atrayendo de esta obra: su cruda realidad, su representación de las pasiones y su osado compromiso con la sangre.